La incidencia del decreto 230 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Jairo Martinez, Area Mat o Tecnol. JT   
Jueves, 25 de Febrero de 2010 07:12
Buen día

Ahora con el decreto 1290, resta recordar:

incidencia del decreto 230

FORO EDUCATIVO DISTRITAL 2008

Evaluación integral para la calidad de la educación


SEGUNDO EJE TEMÁTICO

El decreto 230/02 y sus implicaciones en el desarrollo de una política de educación de calidad.1


Carlos Germán Juliao Vargas

UNIMINUTO – Corporación Universitaria Minuto de Dios



  1. PRESENTACIÓN DEL SEGUNDO EJE TEMÁTICO.


El marco de este proceso y de la reflexión que da lugar a este análisis son los objetivos y las políticas del Plan sectorial de educación de Bogotá 2008-2012, cuyo eje central es el mejoramiento de la calidad de la educación. En concreto, se trató de un proceso amplio de consulta, con participación de diversos actores de las diferentes localidades de la ciudad, que culmina con la realización de este foro distrital, para el cual se definieron tres ejes temáticos: a) hacia un sistema de evaluación integral, dialógica y formativa de los aprendizajes para la reorganización de la enseñanza por ciclos y períodos académicos; b) el decreto 230/02 y sus implicaciones en el desarrollo de una política de educación de calidad; y c) la formación de maestros y su compromiso para enfrentar los retos de la calidad de la educación.

El eje “el decreto 230/02 y sus implicaciones en el desarrollo de una política de educación de calidad” pretende favorecer el debate alrededor de los alcances de esta norma sobre evaluación y promoción de los estudiantes para una educación de calidad. Para la realización de dicho debate se sugirieron estos interrogantes:

  1. ¿Cuál es la incidencia del decreto 230 en la construcción de una cultura de la evaluación y su uso pedagógico en el aula de clase?

  2. ¿De qué manera la reorganización escolar por ciclos puede garantizar la permanencia con calidad, el aprendizaje y la promoción de los estudiantes?

  3. ¿De qué modo mejoran los niveles de aprendizaje y la calidad de la educación, las actividades de recuperación y refuerzo propuestas a quienes obtienen una valoración de insuficiente o deficiente?

  4. ¿Qué consecuencias positivas y negativas tendría la eliminación del porcentaje mínimo de promoción del 95%?

Un significativo número de actores (estudiantes, docentes, padres de familia, directivos, coordinadores y orientadores) de todas las localidades de Bogotá abordó estas preguntas en diversos momentos (foros institucionales y locales) y de múltiples formas (ponencias, mesas de trabajo, aportes individuales o grupales). Todo ese amplísimo material (físico y digital), recopilado, sistematizado y analizado soporta la síntesis que aquí se presenta.


  1. LOS HALLAZGOS Y SU INTERPRETACIÓN.

Es conveniente iniciar, para colocarnos en el contexto de la escuela y de los maestros que hoy quieren los estudiantes, con ciertas solicitudes que ellos hacen:

Queremos una institución donde nos brinden mayores oportunidades en cuanto al conocimiento y sus formas de aprendizaje; cambiar algunas estrategias pedagógicas y metodológicas. Implementar o ampliar otras como: Tener más acceso a la biblioteca, utilizar materiales, recursos y medios audiovisuales para hacer más amenas las clases; programar más salidas pedagógicas; experimentar todas las clases en informática; mejoramiento de la planta física, muebles y recursos de la institución, más actividades culturales; mejorar el rendimiento académico con ayuda de programas culturales; con clases que sean más prácticas que teóricas; vivenciar la huerta para ciencias naturales; compromiso de los estudiantes para mejorar la comprensión lectora y producción escrita; estimular el sentido de pertenencia a la institución de la comunidad educativa; reforzar el trabajo de la orientadora o trabajadora social para valorar las dimensiones de cada estudiante; aumentar el número de orientadoras por sedes y jornadas”.

O como lo sueñan los padres de familia:

Una escuela con métodos más prácticos que teóricos para que los ciclos sean consecutivos, concatenados, iguales en cada curso, sede e institución, sin diferenciar que sea pública o privada. Acabar con las clases magistrales de tablero y transcripción de libros y fotocopias. Implementar objetivos - prácticas y conclusiones de las diferentes temáticas. Integrar las áreas de conocimiento de los colegios con las empresas en torno a las áreas vocacionales y profesionales del aprendizaje. Dar importancia a los procesos y ritmos de aprendizaje del alumno. Ser críticos frente al desempeño de los alumnos, docentes y administrativos. Nos gustaría, igualmente, integrar más el hogar a la escuela; en ese orden de ideas, proponemos que las prácticas de los proyectos se desarrollen de modo que los padres puedan participar, bajo la dirección del docente encargado e involucrando a la comunidad en general”.


Desde este marco contextual vamos a presentar ahora la síntesis de los aportes de los diversos estamentos alrededor de las cuatro preguntas que se sugirieron para este eje temático.

    1. Primera pregunta: ¿Cuál es la incidencia del decreto 230 en la construcción de una cultura de la evaluación y su uso pedagógico en el aula de clase?


      1. Líneas de fuerza sobre la aplicación del decreto.

En general (sobre todo, padres de familia, estudiantes y docentes) coinciden en señalar que la aplicación del decreto 230/02 ha generado un retroceso en los procesos pedagógicos, que “la calidad ha disminuido”, que los estudiantes se desmotivan en su proceso académico ya que este decreto, según ellos, permite que se promuevan estudiantes sin esfuerzo. Algunos estamentos cuestionan el decreto en sí mismo porque piensan que obedece a compromisos económicos internacionales y señalan que se necesitan políticas nacionales acordes con la realidad colombiana. Pero la mayoría señalan también que los estudiantes, los padres e incluso los docentes, desconocen el espíritu y las implicaciones reales del decreto. Y se recomienda una mayor socialización y análisis del mismo para todos.

Algunos piensan que el decreto no mejora ni empeora nada, “yo aprendo porque quiero no porque me obligan, si yo quiero aprender no me importa si la gente pasa o no importa si yo quiero hacer algo no porque me obligan”. Pero la mayoría creen que se debe modificar, específicamente el porcentaje mínimo de promoción, porque “promueve la mediocridad (ya que se piensa que se puede pasar aunque se pierda, es decir pasar sin esfuerzo)” e incrementa el desinterés de los estudiantes por el aprendizaje. Desestimula a los buenos estudiantes, al permitir que los malos y mediocres aprueben sus cursos sin mayor esfuerzo.

Hay conciencia en que, para lograr una evaluación integral, dialógica y formativa de los estudiantes, hay que solucionar antes aquello que la entorpece, como el decreto 230, pero también: la exagerada población estudiantil por curso, los problemas sociales y sicológicos de los estudiantes y padres, los proyectos de vida de los estudiantes que en, algunos casos, son totalmente opuestos a los propósitos educativos, las notorias carencias económicas familiares, la poca tolerancia. Se considera que estos factores llevan a que los estudiantes no valoren adecuadamente la educación, de modo que no influye en sus proyectos de vida de una forma contundente.

Se resalta, también, que el espíritu del decreto busca superar la idea de evaluación como estrategia de poder, de coerción, de autoridad, y de castigo; además, señala que el aprendizaje es algo inherente al ser humano y que la evaluación es parte del aprendizaje. O sea que su espíritu es válido, porque busca la permanencia de los estudiantes en las instituciones, pero pretender leer la calidad de la educación sólo a la luz del decreto no es conveniente. Su aplicación ha mejorado la cobertura y la permanencia pero ha deteriorado la calidad. Además ha habido poca preocupación de los padres de familia que se limitan a ser espectadores del proceso; lo que les preocupa es que su hijo sea promovido sin tener en cuenta si aprendió o no.

Es interesante el aporte de algunos padres de familia que resaltan que “el decreto 230 es bueno en sí mismo, pero aplicado a otra cultura, no para la nuestra”, porque ha generado que ellos no obliguen a sus hijos a estudiar y que los estudiantes no asuman sus compromisos con responsabilidad, sean perezosos y no se preocupen por nada. Además fomentó la indisciplina, la vagancia y la cultura del irrespeto entre los estudiantes. Causó profundos desequilibrios entre los estamentos educativos e hizo perder autoridad a los maestros. No se debe promover a los alumnos independientemente de sus capacidades. En conclusión, creen que “el decreto no ha sido llevado a cabo como debería ser y por eso la educación se ha convertido en una mediocridad que afecta directamente la calidad en el proceso de aprendizaje de los alumnos”. Por eso, la mayoría de los padres de familia dicen que debe replantearse para que los estudiantes salgan preparados y no a tan temprana edad, cuando no están listos para asumir una responsabilidad mayor.

Se lee, entonces, que el espíritu del decreto es positivo ya que tiene en cuenta el proceso de desarrollo integral de cada uno de los estudiantes y es la oportunidad de implementar la evaluación desde la noción de proceso continuo, pero ha sido aplicado como requisito, parcialmente, sin poner en práctica el proceso educativo que implicaba y, por eso, sus consecuencias han sido negativas. “El docente cayó en el error de creer que a los estudiantes había que pasarlos sin aprender”; la interpretación del estudiante también fue errónea pues que “creyó que tenía que ser promovido sin resultados”. Como argumentos que subrayan estos inconvenientes que ha traído la aplicación del decreto 230/02 se destacan:

  • La recuperación como se ha venido aplicando no funciona, es un simple requisito favorecido por la promoción automática. La recuperación por logros ligada a la promoción del 95%, ha perdido seriedad y validez, “convirtiéndose en un juego”.

  • Trajo como consecuencia la mediocridad en cuanto a la calidad educativa de toda una generación: apatía y desmotivación del estudiante ya que no se presenta la satisfacción de una promoción merecida; “mediocridad en el nivel de exigencia del profesor al no obtener respuesta por parte de los estudiantes”.

  • Produce desmotivación en los estudiantes excelentes ya que sus compañeros pasan a otro nivel con el mínimo esfuerzo.

  • Los esfuerzos y la persistencia de los docentes para estimular al estudiante a adquirir los conocimientos de manera analítica y consciente, sin dejar de aplicar y darle importancia a la evaluación, han sido en vano y no se han visto reflejados en el rendimiento y desempeño académico de los estudiantes.

  • El estudiante se ha amparado en el decreto para demeritar la importancia de la evaluación y evadir su responsabilidad en el aprendizaje.

Hay que unir la norma con el quehacer educativo de modo que se logre un adecuado seguimiento (control y evaluación) de los procesos, “con clases motivacionales por parte del maestro, participación activa del discente; con exigencias por el rescate del conocimiento y el buen nivel educativo, y por el rescate del respecto a los docentes dentro y fuera del aula de clase; con el cumplimiento y compromiso de toda la comunidad educativa; con procesos de pensamiento crítico, espíritu investigador y asistencia al aula de clase para aportar”: todo esto se debe observar para hablar de evaluación integral.

El siguiente cuadro pretende recoger, a la manera de un DOFA, los principales aportes sobre la incidencia del decreto en la construcción de una cultura de la evaluación integral:

FORTALEZAS

    • Aumenta el nivel de cobertura

    • Oportunidad en las recuperaciones

    • Se promueven a la mayoría de estudiantes 95%

    • Las comisiones de evaluación y promoción permiten la promoción anticipada

    • Se evita la deserción y la repitencia

    • Se respetan ritmos de aprendizaje personal

    • Se favorece una evaluación cualitativa

    • La democratización de la evaluación.

    • El procedimiento que propone, las actividades de refuerzo, la convocatoria a padres de familia y las acciones de recuperación

DEBILIDADES

      • Promueve la mediocridad

      • Disminuye el nivel académico

      • Nos volvemos conformistas

      • Se promueve el irrespeto y la indisciplina

      • Desmotivación en los docentes, que se ven maniatados y aburridos

      • Demasiadas oportunidades para alcanzar los logros propuestos

      • Poco tiempo para actividades de refuerzo y recuperación

      • No se tienen en cuenta los contextos particulares

      • No se le da valor al conocimiento como tal

      • No hay desarrollo de competencias laborales ni ciudadanas.

AMENAZAS

    • Que en un futuro haya menos profesionales competentes

    • Bajos  resultados en pruebas tipo ICFES

    • La manera como se evalúa en la educación superior

    • No existe control en la utilización del tiempo libre

    • Problemas sociales en el entorno (droga, pandillas, culturas urbanas)

    • Pérdida de autoridad por parte de los padres de familia.

OPORTUNIDADES

      • Nos dan oportunidades de estudiar a todos

      • Se disminuye el trabajo infantil

      • Llegar a ser verdaderos bachilleres

      • Facilidad para pasar las materias

      • Se permite elaborar planes de mejoramiento para los que tienen dificultades

      • Se disminuye el analfabetismo

      1. Líneas de fuerza sobre el currículo (Criterios, planes de estudio, metodologías, procesos que contribuyen a la formación integral).

En general, los diversos estamentos proponen transformar los currículos de modo que respondan a los cambios propuestos para la educación por ciclos y al nuevo tipo de evaluación que se plantea. Existe conciencia de que para ello hay que abrir espacios pedagógicos al interior de las instituciones y conformar equipos de trabajo que apunten a la unificación de criterios. En la transformación de las prácticas evaluativas debe tenerse en cuenta el uso de las nuevas tecnologías, garantizando además no solo la comprensión sino la argumentación y la proposición, según el desarrollo psico-biológico, las necesidades e intereses de los estudiantes para cada uno de los ciclos.

La idea principal que resaltan los estudiantes es que los planes de estudio deben estar de acuerdo con la edad mental y que “debe existir coherencia entre lo que se da en el colegio y lo que se exige en la universidad”. Quisieran que los temas no fueran una imposición, sino una realidad sobre saberes que les sirvan en un futuro y para enfrentarse a la universidad. Sugieren que se deben plantear alternativas curriculares para aquellos alumnos en extra-edad así como programas “de aceleración del aprendizaje” y que se reestructuren los PEI, para adecuarlos a la verdadera necesidad de la comunidad estudiantil, basados en las expectativas de la población, junto con sus capacidades, aptitudes y actitudes.

Los padres de familia consideran que, para garantizar la calidad y el aprendizaje en la educación por ciclos, se deben “sintetizar las temáticas de las materias para no hacer repetitivas las lecciones”. Que al final de cada periodo se determine en qué áreas persisten las insuficiencias y se emitan acuerdos de superación de las mismas por parte del educando, de los padres de familia y del educador. “Buscando las aptitudes de los alumnos para así poder afianzar en sus debilidades”. Proponen: una programación con métodos más prácticos que teóricos para que los ciclos sean consecutivos, concatenados, iguales en cada curso, sede e institución, sin diferenciar que sea pública o privada.

Los coordinadores quieren que se reorganice el currículo institucional para dar paso a una dinámica educativa coherente la nueva propuesta; para ello abrir espacios para el estudio, el análisis y la concertación de proyectos institucionales que permitan implementar las nuevas propuestas. “El PEI y el currículum deben articularse al desarrollo del estudiante, la continuidad del proceso educativo y las exigencias del contexto”. Para todos los ciclos es pertinente hacer una revisión anual de los planes curriculares y hacer los ajustes necesarios para que haya relación entre lo enseñado y lo evaluado. “Que los temas no sean de carácter impositivo, sino significativos y consensuados entre los agentes que conforman la escuela, y que estén regidos por una formación en valores y principios que generen una formación integral”.

Los docentes consideran necesario reestructurar los planes de estudio para que resulten pertinentes en la metodología de enseñanza por ciclos y permitan resolver los problemas propios de la desarticulación entre los diferentes grados de preescolar, primaria, secundaria, media y universitaria. Lograr así una educación más organizada y con criterios claros de articulación entre los diferentes grados y niveles. Para ello sugieren, entre otras cosas:

  • Unificar el currículo a nivel institucional, distrital y nacional. Unificar el currículo en las diferentes jornadas.

  • Integrar las áreas de manera transversal y revisar la transversalidad de los proyectos.

  • Que los aprendizajes a incluir en el currículo sean los planteados en los estándares, ajustados a las necesidades del contexto.

  • La unificación de metodologías y criterios en el trabajo de cada ciclo.

  • Hacer énfasis, dentro del plan de estudio, en la exigencia lecto-escritora, en especial en los dos primeros ciclos.

  • Clarificar el seguimiento que se les puede hacer a los estudiantes durante el periodo que dura cada ciclo y después de éste.

  • Desarrollar un sistema de evaluación integral, dialógica y formativa que avale la promoción de los estudiantes entre los diferentes ciclos.

  • Incluir dentro de los manuales de convivencia la responsabilidad de los padres de familia en el acompañamiento y compromiso en los procesos de evaluación.

  • Estructurar la organización curricular de acuerdo con la edad, las necesidades y la forma de aprender y definir los saberes y compromisos que se deben desarrollar en cada ciclo.

  • Minimizar los contenidos, más coherencia de los conocimientos y su grado de dificultad, mayor comunicación entre las áreas, currículo con participación de los estudiantes.

  • Articular e integrar el trabajo pedagógico entre los docentes de los diferentes colegios, teniendo como estrategia los aspectos pedagógicos

  • Crear espacios para adelantar trabajos institucionales con el propósito de correlacionar planes de estudio, trabajo interdisciplinar entre áreas, intercambio de experiencias y conocimiento de la normatividad.

  • Promover la cátedra de las diferentes etnias, dentro del plan curricular, con miras a reconocernos como un solo país.

  • Bogotá es también rural: se está generando allá una propuesta curricular pertinente, que tiene en cuenta la población campesina y el territorio. Se pide defender la educación rural de calidad y acorde con el cuidado del entorno, entre otras cosas, creando la cátedra rural y apropiándose la propuesta de articulación de la educación media con la superior para brindar mayores oportunidades a estos estudiantes.

Los rectores, en general, consideran que hay que adaptar el plan de estudios (el decreto motiva la adecuación del plan de estudios) de acuerdo a las necesidades de cada ciclo y las orientaciones del PEI. Las metas deben formar parte del PEI de cada colegio. Piensan que esta propuesta permite diversificar proyectos alternativos, de aprendizaje y de convivencia, acordes con el desarrollo de los estudiantes. La aplicación de los ciclos generaría una transformación cultural.


      1. Líneas de fuerza sobre la evaluación de los estudiantes (Desde los logros, competencias y conocimientos y las valoraciones: Deficiente, Insuficiente, Aceptable, Sobresaliente y Excelente).

En el trasfondo del debate surge una pregunta: “¿Será que nuestros estudiantes están siendo víctimas de las viejas tradiciones? ¿O estamos implementando prácticas de la pedagogía moderna?” Porque al hablar de evaluación debe hacerse un esfuerzo por evaluar también las prácticas pedagógicas y su eficiencia frente a la forma de asumir el proceso de aprendizaje y las metodologías adecuadas. Por otra parte, los procesos de evaluación, en tanto herramienta para mejorar la calidad de la educación de los estudiantes, docentes, administrativos e instituciones en general, deben ser una fuente de retroalimentación para el direccionamiento del PEI; sus resultados aportan información objetiva para la toma de decisiones en la implementación de planes de mejoramiento institucional. “La evaluación, como propuesta educativa, no debe ser un instrumento de poder sino un instrumento que sirva para monitorear el proceso de aprendizaje”.

La evaluación, plantean los docentes, debe “dar la oportunidad de replantear los procesos educativos para redireccionar la práctica pedagógica y llegar a la calidad educativa, buscando siempre la retroalimentación en el proceso”. “La evaluación no debe ser un clasificador de buenos o malos; debe propiciar espacios de reflexión”. La evaluación debe incluir todas las dimensiones de la persona y también debe tener en cuenta los medios físicos, los procesos de aprendizaje y enseñanza. Sin embargo, el decreto crea la concepción facilista del alcance de metas; por tanto, es necesaria su reforma con respecto a la repitencia del año académico. En este marco es necesario entender los aportes y demandas de los diversos estamentos:

Los estudiantes señalan que les gustaría “ser evaluados en actividades académicas y recreativas; en forma lúdica y al aire libre, en paseos; no solo de forma escrita sino también oral y práctica”. Manifiestan que algunos docentes evalúan los temas de memoria y les dicen "para la próxima clase hay una evaluación"; ellos se preparan, sienten miedo, cierta presión y lo más grave es que se les olvida después lo que aprendieron para la evaluación. Respecto a las valoraciones piden abolir la A (aceptable) y la D (deficiente), ya que generan un “mediocre conformismo”; sugieren, en cambio, utilizar los números pues son más exactos a la hora de medir lo que se aprende. No están de acuerdo con la evaluación de los cuadernos. Afirman que desean mayor exigencia y “que la evaluación concuerde con los actos de disciplina y convivencia”.

Proponen que “la evaluación sea más constructiva, con opciones de consulta y elaboración de mapas conceptuales”. Que la evaluación debe concertarse con ellos y que debe ser pertinente, en la medida en que responda a la realidad social del país y los prepare para la oferta laboral real a mediano y largo plazo. Y que, al momento de llevar a cabo el proceso de evaluación, se tengan en cuenta todas las fortalezas de los estudiantes, no sólo lo cognitivo, sino también lo artístico, lo creativo, lo participativo, lo personal; en razón a que la formación tiene carácter integral.

Muchos padres de familia proponen volver a la valoración cuantitativa, si bien algunos sugieren crear un sistema de evaluación tipo “Semáforo”: Verde: Su cumplimiento es bueno, Naranja: Señal de alerta, Rojo: momento crítico. En lo que todos están de acuerdo es que nunca se debe calificar de insuficiente ya que esta palabra rotula al alumno, lo hace sentirse fracasado y limitado respecto a sus demás compañeros.

Es interesante el aporte de algunos sobre que las calificaciones se vuelven elementos de competitividad, “hay chicos que aunque no sean buenos en matemáticas o español, son buenos en otras asignaturas por ejemplo el arte, el dibujo, la música”. Sugieren valorar el esfuerzo personal, los potenciales propios o fortalezas; valorar en cada uno el uso de sus inteligencias, mejorando el desarrollo de sus dimensiones. Y proponen la creación de una prueba final en cada ciclo, para evaluar el aprendizaje del alumno, que le permita repasar conocimientos y prepararse para el ciclo siguiente y que a su vez le dé una oportunidad de recuperación.

Los coordinadores plantean que los estudiantes, a sabiendas de que existen recuperaciones y nivelaciones, no responden académicamente durante el año y hacen caso omiso de las recomendaciones que hace el comité de promoción y evaluación en cada uno de los grados. Se observa con marcada frecuencia que los estudiantes que recuperan y hacen actividades de refuerzo, vuelven una y otra vez a repetir el ciclo con la misma intensidad. Se esperaría que las actividades, además de lo puramente educativo, les sirvieran también para su formación personal, pero no ocurre así: ellos asumen que con el menor esfuerzo y a última hora van a pasar las áreas, igual que si se esforzaran por ser mejores estudiantes. “Ya no aprecian el valor de la calidad académica y personal: inmunes al éxito y al esfuerzo”. Por eso consideran que la recuperación y refuerzo no contribuyen a mejorar el proceso de aprendizaje, hay incumplimiento por parte de los estudiantes a la hora de presentar las actividades programadas o simplemente el estudiante se presenta sin trabajo ni argumentación que lo justifique. Hay que encontrar la forma de incrementar el nivel de exigencia en los desempeños y acceso a competencias básicas en nuestros educandos y motivar al estudiante desde el aprendizaje significativo.

Los docentes proponen “una evaluación diagnóstica del saber y saber-hacer del estudiante, que sea exigente con el fin de que se reconozcan mayormente los conocimientos y habilidades de los estudiantes”. Se plantea como estrategia la formulación de preguntas y parámetros interesantes, que respondan a los desempeños esperados y que genere la creación y producción personal del estudiante. Evaluar con exigencia sin tener en cuenta el porcentaje de pérdida.




      1. Líneas de fuerza sobre la promoción de los estudiantes (Alcance y funcionamiento de las valoraciones y de las comisiones de evaluación).

En general todos sugieren que hay que “cambiar la cultura del menor esfuerzo, de la mediocridad y de dejar todo para lo último”, ya que esto ha generado desinterés, desmotivación y apatía en estudiantes y docentes.

Tanto los estudiantes como los padres de familia sugieren que se deben cumplir los requisitos básicos fundamentales para pasar a un nuevo ciclo. Por eso piensan que hay que estudiar cada caso y las limitaciones de cada estudiante, teniendo en cuenta diferentes aspectos, no sólo lo académico, al momento de pasarlos por la comisión de evaluación.

Los docentes reconocen que, en la realidad, muchos de ellos se conforman con lo mínimo que pueda dar el estudiante, por la baja expectativa frente a los nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje. Por eso piensan que hay que evaluar con exigencia, sin tener en cuenta el porcentaje de pérdida, de modo que los estudiantes sean promovidos sólo si superan todos los logros. Que el estudiante cumpla en la totalidad de los requisitos exigidos para su ciclo. No dejar logros pendientes. No auspiciar la promoción automática. Así mismo, creen que es necesario:

  • Concientizar sobre la actitud estudiantil ante la exigencia académica.

  • Garantizar, ya que en este momento no existen, las condiciones adecuadas para la realización de las actividades de refuerzo y recuperación (espacio, tiempos, número de estudiantes, herramientas para realizar el seguimiento). Recuperación en jornadas especiales con padres de familia, docentes, coordinación y orientación.

Los rectores piden replantear la obligatoriedad de la promoción: no pueden ser promovidos los futuros egresados sin la aprobación de las áreas respectivas. “Los estudiantes con tres o más áreas perdidas deberían repetir el grado escolar cursado, independientemente del 5% establecido para la promoción, es decir cambiar la promoción hasta dos áreas y pérdida de grado con tres o más”. Todo esto significa que hay que replantear la ruta pedagógica de área, grado y porcentaje de estudiantes promovidos y, de hecho, cambiar el concepto de organización y evaluación (“la promoción en el sistema de ciclos puede tener dificultad ya que no se ha acordado si se efectúa por grados o por ciclos”). Por ello sugieren que:

  • La promoción de los grados entre los ciclos se haga en concordancia con el cumplimiento de los logros previstos para cada ciclo.

  • El proceso de recuperación sea obligatorio y no promocionar hasta tanto no se realice la recuperación.



    1. Segunda pregunta: ¿De qué manera la reorganización escolar por ciclos puede garantizar la permanencia con calidad, el aprendizaje y la promoción de los estudiantes?

Si bien muchos reconocen que “la organización escolar por ciclos tiene una incidencia positiva en la calidad de la educación”, en la medida en que posibilita articular diferentes grados teniendo en cuenta las necesidades educativas de los estudiantes según su edad y su desarrollo cognitivo, señalan, no obstante, que “las condiciones actuales del entorno escolar oficial (conflicto, hacinamiento escolar, problemas intrafamiliares, sistema de evaluación y promoción permisivo, población escolar ambulante) inciden de modo negativo en cualquier modelo escolar propuesto”. Se es consciente de que la organización por ciclos mejoraría la calidad de la educación; sin embargo, preocupa que “la propuesta no sea clara en lo que se refiere al desarrollo como persona”. Algunos pocos, sin embargo, manifiestan no estar de acuerdo con los ciclos en las condiciones actuales y proponen otras alternativas: jornada única, menor número de estudiantes por curso, etc.

Ahora bien, para los docentes, “la calidad de la educación no depende de si se organizan grados, ciclos, periodos, etc., esto definitivamente no es lo esencial”. Y consideran que ningún tipo de organización, ni modelo pedagógico puede garantizar la permanencia o repitencia de los estudiantes, pues “el éxito escolar no depende sólo del sistema, sino del docente y su quehacer, de los referentes o contenidos teóricos propuestos, del compromiso familiar y social, del factor económico, y del deseo psicológico y cognitivo del estudiante”.

Un número significativo de docentes manifiesta su malestar al sentirse “utilizados para avalar algo que ya se tiene definido, pero que está disfrazado como propuesta”, y que se propicien “espacios cortos de participación para justificar métodos y esquemas que no son producto de un verdadero diagnostico de la realidad educativa nacional y NO son producto de un consenso general”. Consideran que cualquier sistema requiere primero definir cuál es su objeto y para qué se van a usar sus resultados, además de un periodo de experimentación que lo avale.

Sin embargo, se puede decir que los diversos estamentos manifiestan su conformidad con esta propuesta, pues consideran que “resuelve problemas de desarticulación entre los diferentes niveles, contribuye a disminuir la deserción y la repitencia escolar, garantiza la atención de los estudiantes desde su desarrollo evolutivo, y aumenta el entusiasmo de los estudiantes con dificultades de aprendizaje”. Pero plantean que, primero, deben existir las condiciones pedagógicas requeridas para su implementación, entre ellas: garantizar la continuidad del proceso y la permanencia de los docentes en el sistema por ciclos, grupos más reducidos (“preescolar: 20 estudiantes de acuerdo a la norma; grados primero a cuarto: 30 estudiantes y grados quinto a once: 35 estudiantes”), cambio de paradigmas para que el conocimiento sea puesto al servicio de los demás, e infraestructura moderna, adecuada, con estándares de seguridad y dotada con medios materiales especializados (Ley 21/82, Resolución 3607/08).

Así mismo, se insiste bastante en que la reorganización por ciclos debe evitar trasladar los inconvenientes del sistema anterior al grado de finalización del ciclo. Para que esto no ocurra hay que “definir los conceptos pedagógicos que sustentan el proyecto de reorganización por ciclos y llevarlos de la mano con prácticas y experiencias significativas de maestros comprometidos”. Es necesario, entonces, actualizar a los docentes desde el ciclo inicial, e incluir a la familia de los estudiantes, para generar en ellos la responsabilidad frente al proceso del aprendizaje y la preparación de los niños para la vida. Así mismo, es oportuno buscar estrategias para el acompañamiento de los padres de familia en el proceso de formación integral de los hijos.

Se propone, entonces, reorganizar el plan de estudios por ciclos, teniendo en cuenta el desarrollo cognitivo, psicológico y socio afectivo de los educandos. Igualmente, teniendo cuidado para que los ciclos no sean permisivos, y que se garantice la continuidad del docente en cada ciclo hasta el final del mismo. Para garantizar la calidad de la educación, esta propuesta debe favorecer “que los procesos de enseñanza-aprendizaje respondan a las exigencias que la sociedad del conocimiento le demanda a la escuela”. Esta es la clave para lograr que la educación en Colombia sirva para asumir los nuevos retos que la sociedad exige.

En este contexto, los aportes de los estamentos señalan las fortalezas y debilidades a tener en cuenta al implementar la propuesta de los ciclos.

  1. Fortalezas:

    • Contribuye a la calidad de la educación, motiva a los buenos estudiantes y mejora los resultados en las pruebas de estado.

    • Resuelve los problemas de la desarticulación entre los diversos grados y niveles (preescolar, primaria, secundaria, media y universidad).

    • Estructura la organización escolar por edades, necesidades formativas, saberes y competencias.

    • Se puede hacer un trabajo más claro en la elaboración del plan de estudios, donde se fijen unos parámetros para que el estudiante pase de un ciclo a otro; lo que mejorará la calidad de la educación.

    • Se aspira a que esto genere espacios donde los directivos y docentes articulen la pedagogía a las necesidades del país.

    • Mejoraría la formación del educando sí se le exige como prerrequisito la aprobación de todas las áreas y asignaturas del ciclo cursado para pasar al ciclo siguiente.

    • Se respeta el ritmo individual del estudiante aunque se corre el riesgo que él y/o su familia se despreocupen de realizar los procesos en la secuencia necesaria, ocasionando el salto de etapas o procesos de aprendizaje básicos para el logro de otros más avanzados.


  1. Debilidades:

    • No se tienen las condiciones de infraestructura para implementarlo.

    • No todas las instituciones tienen definido su modelo y/o enfoque pedagógicos, lo que limita la implementación de la propuesta.

    • No se ha dado suficiente instrucción acerca del manejo de los ciclos.

    • Se requieren cambios en la estructura organizativa de la escuela y no sobrecargar al profesor con otras actividades.

A manera de síntesis se presentan ahora los puntos de encuentro, las preocupaciones y las propuestas sobre la cuestión de la educación por ciclos:


PUNTOS DE ENCUENTRO

PREOCUPACIONES

PROPUESTAS

Con la educación por ciclos se busca mejorar la calidad de la educación.

Se requieren recursos y apoyo externo de presupuesto estatal.

La educación por ciclos requiere de un trabajo investigativo interdisciplinario.

Su propósito es garantizar la permanencia y promoción de l@s estudiantes.

La razón de la propuesta que hace la SED, pues parece obedecer más a políticas económicas internacionales.

Se necesita capacitación de docentes, directivos y padres de familia.

Los ciclos permitirían tener una mirada más global y objetiva, flexible, de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Dar más valor a la cobertura que a la calidad.

Esta organización requiere de recursos institucionales y estatales para poder implementarse en todas las instituciones.

Asumir la educación por ciclos implica una reestructuración y una nueva organización escolar, curricular, un modelo pedagógico, unas metodologías propias.

No hay claridad sobre la propuesta de educación por ciclos en algunos colegios.

Que la propuesta no vaya en contravía con otras disposiciones normativas ya vigentes como: parámetros, estándares, contenidos y lineamientos curriculares.

Cualquier propuesta de reestructuración debe organizarse a partir del contexto real de las instituciones; de sus PEIs, de las necesidades propias de cada comunidad.

Se debe implementar gradualmente pero debe partir de un trabajo de reflexión, de reconstrucción de la escuela con participación de toda la comunidad educativa.

Hay colegios que ya están implementando el modelo por ciclos y la evaluación integral, dialógica y formativa, obteniendo hasta el momento unas miradas positivas.

Una educación por ciclos implica una comprensión nueva del rol del educador como mediador de conocimiento, intelectual crítico, con un nivel político y cultural amplio, profesional, que gracias a su formación puede reflexionar sobre las exigencias que nos demanda el conocimiento, con una perspectiva ética y posibilitadora de sentidos.


Los ciclos corresponden a etapas del desarrollo evolutivo, cognitivo, afectivo y emocional de los estudiantes; creemos que estas etapas deben estar acordes con los contextos sociales, culturales, económicos en los cuales interactúan l@s estudiantes de nuestras instituciones escolares.



    1. Tercera pregunta: ¿De qué modo las actividades de recuperación y refuerzo, propuestas a quienes obtienen una valoración de insuficiente o deficiente, mejoran los niveles de aprendizaje y la calidad de la educación?

Los docentes señalan que, inicialmente, con la estrategia de recuperación, se logró que los estudiantes necesitados encontraran una oportunidad de alcanzar los logros previstos realizando un esfuerzo adicional y buscando no quedarse rezagados frente a sus compañeros; ello mejoraba el ritmo de su producción tanto en el aula como fuera de ella, así como los niveles de autoestima, seguridad y conocimientos. Las actividades de recuperación se planearon con el fin de mejorar los niveles de aprendizaje y de hacer una mirada retrospectiva sobre el quehacer del docente, a la vez que despertar más conciencia y participación de los padres de familia en el proceso formativo.

El inconveniente se presentó cuando los estudiantes comprendieron que la recuperación de logros iba a ser implementada con carácter obligatorio por parte de los docentes y de las instituciones, y que frente a la premura del tiempo (ya que la recuperación se comenzó a dejar para el final del periodo académico) los docentes dejaban trabajos, que con dos o tres preguntas se “solucionaban” los niveles de exigencia y que con dos o tres respuestas medianamente coherentes se aprobaba la asignatura”. Eso fue generando que esta herramienta se convirtiera en su principal aliada para disminuir su compromiso y se relajaran ante las diversas propuestas de trabajo generando irresponsabilidad, escasa o nula calidad y desorden en el aula o fuera de ella. De paso, los padres de familia se dejaron contagiar de este método y sin importar la forma como sus hijos “aprobaban” las asignaturas consintieron la forma de proceder de los estudiantes. Por otra parte, la bondad de las actividades de recuperación y refuerzo no da los resultados esperados en nuestras instituciones oficiales dado el gran número de estudiante en el aula, desinterés y falta de compromiso de quienes presentan deficiencias y requieren mayor atención para su nivelación.

Es claro entonces, que los niveles de aprendizaje, en la mayoría de los estudiantes, no mejoran, pues continúan con la elaboración de actividades en forma mediocre no para subir el nivel y calidad de aprendizaje sino sólo para cumplir con la mínima exigencia del decreto. “Los estudiantes y padres de familia se han acostumbrado a que a última hora con el refuerzo pasan y no hay un aprendizaje continuo; la retroalimentación de este proceso es superficial, también hay un desgaste de los docentes frente a los grupos heterogéneos en relación a la nivelación académica”. Cuando en realidad la exigencia y la evaluación del desempeño presencial del estudiante, durante el desarrollo de las actividades de la clase (y no un trabajo o recuperación final) es lo que logra mejorar la calidad de la educación. Aunque esto signifique no poder cumplir con el 95% de promoción. “Si no se promueve un estudiante, no significa que perdió el año sino que este necesita más tiempo para lograr el desarrollo de un proceso”.

Teniendo en cuenta que la evaluación es un proceso y es permanente, las actividades de refuerzo son importantes para los estudiantes que no hayan la consecución de un logro. Pero es necesario hacer el seguimiento a cada estudiante mediante instrumentos que evidencien la consecución del logro y la superación de la dificultad. “Debe tenerse en cuenta que cada estudiante tiene su ritmo de aprendizaje”. Para ello se sugiere:

  • Flexibilizar los indicadores de desempeño para los estudiantes con necesidades educativas especiales.

  • Realizar actividades permanentes de recuperación, con procesos de seguimiento y refuerzo, durante el periodo lectivo.

  • Que los estudiantes con dificultad para pasar al siguiente ciclo tengan una nivelación programada por periodos para evitar la acumulación de logros pendientes o perdidos.

  • Promover recuperaciones o nivelaciones eliminando el porcentaje, siguiendo un proceso adecuado que evite la mediocridad.

  • El estudiante debe estar sujeto a un debido proceso y al acompañamiento del docente”.

  • Que las recuperaciones sean actividades conscientes de preparación y comunicación entre estudiantes y maestros.

  • Implementar distintas estrategias en las recuperaciones, puesto que estas deberían tener un cambio y no repetir lo mismo y volver a caer en la perdida de determinado logro.

  • Apoyar el desempeño de los alumnos en dificultad con practicantes universitarios. Refuerzo en jornada contraria.



    1. Cuarta pregunta: ¿Qué consecuencias positivas y negativas tendría la eliminación del porcentaje mínimo de promoción del 95%?

Por lo general se señala que el decreto no es problema; el problema está en la aplicación del porcentaje en la promoción y las múltiples interpretaciones que se le dan. ¿Habrá que reglamentarlo mejor? Se considera, además que es oportuno generar un proceso de motivación entre los actores de la comunidad educativa ampliada, ya que la aplicación del decreto ha generado apatía, indisciplina y cierta mediocridad. Hay que articular la norma con el profesionalismo y el trabajo pedagógico del docente en el proceso educativo. Además se requiere capacitación permanente para su adecuada aplicación.

Se dice que el espíritu de la norma es bueno ya que exige calidad del docente para lograr que la mayoría de los estudiantes aprendan. Cabe preguntarse si podemos brindar una educación de calidad cuando apoyados en el libre desarrollo de la personalidad, favorecemos la formación de estudiantes poco competitivos que tienen que enfrentarse a un mundo globalizado. “Si el artículo 9 del decreto se mezcla, con un factor como es la pereza, se transforma en una bomba de tiempo que genera como resultado altos índices de mediocridad”. Así la eliminación del 230/02 produciría:

a) Consecuencias positivas: Lo fundamental: se eliminaría la confianza que tienen los estudiantes en que serán promovidos independiente de los resultados académicos; pero además:

    • El estudiante le encontraría sentido nuevamente a la educación pues “hoy da lo mismo ser un buen estudiante que un pésimo estudiante”.

    • Los padres de familia se comprometerían más con el colegio y con sus hijos. “Un año perdido” significa costos económicos y tiempo.

    • Se posibilita un mejor desempeño en pruebas estandarizadas.

    • Se recuperaría el valor de la formación académica.

    • Habría mayor exigencia para los estudiantes y seriedad en el proceso.

    • Garantía de aprendizaje, para estudiantes y padres de familia.

    • Mayor preparación para la vida universitaria.

    • Los estudiantes “buenos” se estimularán para continuar con sus niveles de exigencia.

    • Los estudiantes de bajo rendimiento, al saber que no se promoverán automáticamente, tratarán de mejorar sus promedios.

    • A nivel institucional se buscarían herramientas y metodologías que faciliten mejores niveles de exigencia.

    • Más sentido de pertenencia a la institución por parte de los estudiantes.

    • Mayor valoración de la labor docente.

b) Consecuencias negativas: Lo más evidente: aumentaría el índice de mortalidad académica y deserción, pero, además, la evaluación volvería a ser un proceso de poder.


  1. LOS APORTES Y RECOMENDACIONES.


    1. Para las instituciones escolares.


      1. Sobre la reorganización escolar por ciclos.


  • Frente a la articulación de los ciclos lo primero a realizar son las reuniones por áreas con los profesores de todos los ciclos, para analizar de los contenidos temáticos y las competencias a trabajar en cada ciclo y, posteriormente, llevar al consejo académico las propuestas de cada área para unificar las competencias que se deben desarrollar de acuerdo al ciclo y determinar los mecanismos de promoción. “Que se caracterice bien cada uno de los ciclos”.

  • Contemplar la posibilidad de establecer, para la promoción, niveles mínimos de logros en cada habilidad cognitiva (leer, analizar, hablar, escribir, etc.); y así determinar si el estudiante ha alcanzado estas habilidades en distintos contextos de la vida cotidiana.

  • Es necesaria la reorganización administrativa y la distribución de recursos de tal modo que los colegios estén dotados y preparados para afrontar la reorganización por ciclos. “Hay que tener en cuenta no solo el plan de estudios, sino la organización en cuanto a horarios, planta física, espacios compartidos entre los estudiantes, cronogramas y los tiempos que los maestros van a tener para trabajar en la organización de las actividades”.

  • Creación de un modelo único de evaluación que sea flexible en relación a las necesidades institucionales e implique mayor compromiso de los padres, estudiantes y profesores en el proceso evaluativo. “Que se clarifiquen los criterios de evaluación y la promoción; qué se hace en caso de pérdida del ciclo”.

  • Revisión de los manuales de convivencia en los capítulos de evaluación y promoción, deberes de los estudiantes, para incluir la evaluación por ciclos.

  • Se debe revisar el PEI, buscando una secuencia, continuidad y profundización de los saberes, de tal modo que sea más significativo, práctico y motivador; y hacer los ajustes pertinentes para la adaptación de los ciclos de modo que no se generen traumatismos en la aplicación.

  • Que se incentiven los grupos de estudio, liderados por estudiantes que se destaquen en las diferentes áreas.

  • Que antes de la implementación y reorganización por ciclos, se dé la suficiente ilustración, y se analicen los pro y los contras.

  • Que se adecúen los textos para educación por ciclos.

  • Que haya por lo menos un orientador por ciclo. Debería haber un comité de orientadores por institución. Los procesos de orientación vocacional se deben realizar desde los primeros grados.



      1. Sobre la evaluación y la promoción de los estudiantes.


  • Para la promoción de los estudiantes que continúe el Comité de evaluación y promoción, organizado desde comienzo del año; que el colegio le dé la importancia y tiempo necesario para el análisis detallado de los casos especiales, involucrando a los padres. Pero, igualmente, darle más autonomía al docente para emitir los conceptos de promoción del estudiante a otro ciclo o nivel.

  • El proceso de promoción se realizará al terminar cada uno de los ciclos, teniendo en cuenta, que los estudiantes hayan cumplido con el objetivo general planteado en cada ciclo. Realizar una evaluación adicional al terminar cada ciclo con el informe respectivo. Además, se podría otorgar un titulo en cada ciclo reconociendo la adquisición y cumplimiento de sus requisitos y metas.

  • Respecto a educandos no promovidos: Si la intención es favorecer la promoción de todos los estudiantes en la institución, es necesario el apoyo de equipos profesionales que ayuden a determinar las causas de los bajos rendimientos, atiendan las necesidades especiales de los estudiantes y acompañen el proceso de aprendizaje.

  • Establecer grupos especiales (20 estudiantes extra-edad) del primer ciclo, con opción de promoción flexible en cualquier época del año. “Aula especial, docente especial y grupo interdisciplinario de apoyo”.

  • Los informes a padres de familia sobre el desempeño de los estudiantes podrían sean semestrales; así se puede observar y analizar mejor el proceso integral del desarrollo del estudiante. Se sugiere un item en los informes que permita incentivar a los padres a participar en el proceso de aprendizaje y su evaluación.

  • Escalas de evaluación: Se debe acabar la valoración por letras que hoy no dan mayor información ni al estudiante ni al mismo docente; si el proceso se enfoca a una evaluación integral, formativa y dialógica los estudiantes deben recibir una información que les dé pautas precisas de los procesos que han realizado con éxito y las carencias que presentan. Hay que elaborar unos indicadores para este sistema de evaluación. ¿Que regrese la evaluación numérica? Unir la evaluación cualitativa con la cuantitativa. Para el proceso de evaluación cuantitativo que se mida en una escala de 1.0 a 5.0. Modificar escala de evaluación del ciclo inicial (cara feliz – cara seria - cara triste).Que no haya escala valorativa durante el año en cada periodo sino al final del año, incluyendo la B de bueno y eliminado la D de deficiente por ser violatoria de los derechos humanos.

  • La nueva cultura de la evaluación debe permitir recorrer todas las actividades y todas las instancias; por ello hay que realizar la evaluación de los administrativos como parte del PEI, se modo que no sean ruedas sueltas dentro del proceso educativo.

  • Establecer criterios sobre el refuerzo, participación de padres y recuperación por primera vez. Es necesario clarificar los criterios de evaluación y promoción aplicada a los estudiantes.

    • Que las comisiones de evaluación y promoción deben tener un espacio de tiempo adecuado para poder desarrollar su trabajo. Éste debe ser en términos de días y no de horas.

    • Que, de acuerdo a la organización que se haya hecho de los contenidos temáticos, se realice la promoción, teniendo en cuenta también la madurez del estudiante, su desempeño y el uso de conceptos básicos.

    • Que deben existir prerrequisitos para ser promovidos en un área de un grado a otro.



    1. Para los organismos gubernamentales (MEN, SED).


  • Replantear la forma como se está aplicando el decreto 230/02 y, sobre todo, revisar la cuestión del artículo sobre el porcentaje de promoción (95%).

  • Dar plena autonomía a las instituciones educativas sobre la promoción de educandos sin establecer porcentajes.

  • La SED debe realizar la estadística de cuántos estudiantes han sido promovidos perdiendo 3 o más áreas, desde el 2002.

  • Disminuir el número de estudiantes por docente, restringir el hacinamiento en las aulas. Se requiere un número manejable de estudiantes para garantizar acompañamiento real.

  • Propiciar las relaciones interinstitucionales. Articulación entre las diferentes instituciones del distrito para el apoyo a programas y proyectos de formación.

  • Consolidar una red de colegios rurales del Distrito y crear en la SED la subsecretaria de educación rural que potencie y contextualice las políticas educativas a estas instituciones rurales.

  • Generar espacios de formación docente y reformular la organización de cargas docentes.

  • Nombrar docentes especializados en cada área. Se necesitan profesores de apoyo (música, danza, educación física, arte, teatro) para el ciclo inicial (orientadoras, sicólogos, médicos, enfermeras) y ubicarlos en todos los colegios. Las instituciones necesitan apoyo de un equipo interdisciplinario para atender las problemáticas emocionales, de la familia, de dificultades de aprendizaje que inciden en el aprendizaje de los estudiantes.


  1. ¿A MODO DE CONCLUSION? Algunas reflexiones sobre el decreto….fruto de todo lo anterior.

La evaluación es un proceso y no un acto final y coyuntural. Esto significa, entonces, que en su naturaleza, está sobrentendida la observancia y el desarrollo de unas fases y estrategias que permitan alcanzar las metas convenidas, frente a los logros planteados. Es por eso que la evaluación del aprendizaje tiene que ver con todos los elementos del currículo, entre otros, el diseño y planeación de las acciones del aprendizaje, el método de enseñanza escogido, las estrategias didácticas elegidas para “mostrar” (en-señar) los contenidos de las diversas áreas del conocimiento señaladas en el plan de estudios y la cuestión de la promoción, sabiendo que promover o no promover no es el problema; el auténtico problema es cómo optimizar el nivel de los alumnos de bajo aprovechamiento y, en últimas, cómo evitar el fracaso escolar2.

Desde esta perspectiva surgen algunos interrogantes relacionados con el proceso educativo que se viene llevando a cabo en las instituciones escolares y en las aulas, a partir del Decreto 230/02, y que ha suscitado unas percepciones en torno a las exigencias académicas actuales para los estudiantes del nivel básico y medio. Veámoslos:

4.1. ¿Desde el decreto, hay promoción automática para el 95 % de los estudiantes?


Pareciera que así es dado el artículo 9 del decreto que dice que “los establecimientos educativos deben garantizar un mínimo de promoción de los educandos que finalicen el año escolar en cada uno de los grados”. ¿Qué significa dicha expresión, desde una óptica pedagógica y desde una reconceptualización del sentido de la evaluación del aprendizaje y sus propósitos en el proceso formativo de los estudiantes?

Desde dicha óptica, garantizar ese mínimo de promoción supone que primero se ha dado un proceso educativo que considera, como nivel de excelencia pedagógica, el hecho de que los estudiantes alcancen los logros fijados en un alto porcentaje. Esto no es insólito si lo que se pretende con el proceso de enseñanza es despertar la pasión por el conocimiento, el uso comprensivo de lo que se aprende y, sobre todo, el ansia por encontrar y construir respuestas a problemáticas reales y pertinentes que se generan desde el currículo. Y esto supone que, en la búsqueda de los saberes, se llegue a la meta por diversos caminos, en otros tiempos y espacios (no sólo en los del aula) y aún con respuestas que “a juicio del maestro” son inexactas y ameritan una corrección.

En consecuencia, no necesariamente se trata de promoción automática cuando el 95% alcanza los logros; puede tratarse del resultado de un excelente quehacer pedagógico del maestro, de los estudiantes, de los padres de familia y de los directivos porque todos, como responsables del proceso educativo, contribuyen para que las metas se alcancen. Y esto no es utopía; es pensar la academia con sentido corporativo, es emprender la gestión del conocimiento con criterios que van más allá del modelo tradicional de enseñanza. Si la evaluación del aprendizaje engloba todo el proceso formativo de los estudiantes y se realiza mediante un proceso permanente, integral, sistemático, flexible, hermenéutico, interactivo y formativo, el resultado final, que lleva a la promoción, no puede ser sino el efecto de ese proceso exitoso que ha permitido que las dificultades se superen y los desempeños excepcionales sean tenidos en cuenta para la promoción anticipada.

4.2. ¿Qué está sucediendo realmente hoy con la promoción de los estudiantes?

De un lado está la perspectiva del Decreto 230/02 que señala unas finalidades de la evaluación, cuyo núcleo es fortalecer el proceso formativo de los estudiantes de modo holístico, es decir, teniendo en cuenta cada una de las partes que lo integran y el modo cómo se realiza. Para efectos de lo que se pregunta, se refiere a los procesos de avances, seguimientos y refuerzos a realizar en cada período del año escolar. De otro lado, están las prácticas reales de enseñanza y de evaluación que se llevan a cabo en las instituciones escolares y en las aulas. Y, en tercer lugar, están las autoridades educativas que creen que legislando, sin participación de los estudiantes, maestros, comunidades académicas y padres de familia, se puede solucionar un problema de altas repercusiones, como es el de la permanencia de los estudiantes en el sistema escolar, sin que ello signifique favorecer una “cultura del menor esfuerzo” y de lo que ya comienza a llamarse “los promovidos por el 230” (aquellos educandos que obtienen insuficiente en tres o más áreas, pero que exceden la medida del 5% y, por ende, la institución opta por promoverlos para cumplir lo determinado en el Decreto 230/02 y el Reglamentario 3055/02.

4.3. ¿Entonces, qué hay que replantear frente al Decreto 230/02?

Visto así el panorama es lo más absurdo que puede estar ocurriendo con la educación nacional en el nivel básico y medio. Entonces hay que replantear la interpretación que se está dando de la norma. Es un hecho que toda norma, ley, decreto, resolución o acuerdo debe leerse, analizarse y comprenderse de modo global o en su conjunto. La lectura de un artículo o parágrafo de modo aislado, nos lleva a errar en su interpretación.

Ahora bien, al hablar sobre evaluación escolar nos enfrentamos a tres posibles paradigmas:

    1. Que sólo se trata de un problema administrativo de los directivos.

    2. Que es algo que favorece las intenciones de la política económica global.

    3. Paulatinamente aparece otra interpretación: que la evaluación escolar es un proceso humano que implica una relación recíproca entre sujetos; es decir, es sujeto quien evalúa; es sujeto a quien se evalúa y es subjetivo lo que se evalúa.

Por lo tanto, es el criterio de evaluar un proceso humano lo que debe prevalecer al interpretar la norma. Con esto no se busca defender el decreto 230/02 sino orientar una interpretación ajustada a lo que abiertamente expresa la norma, evidenciando el proceso implícito en ella. Miremos, entonces, lo que plantea el decreto.

El art.1º señala que “su interpretación debe favorecer la calidad, continuidad y universalidad del servicio público de la educación...” Además, debe favorecer “el desarrollo del proceso de formación de los educandos”. El capítulo I, que comprende los art. 2 y 3, da orientaciones para la elaboración del currículo y reivindica la autonomía escolar para organizar las áreas y adoptar métodos de enseñanza y actividades formativas, culturales y deportivas dentro de los lineamientos del M.E.N. El art. 4º expresa que la evaluación de los educandos deberá ser continua e integral, y plantea los objetivos de la misma. Dice el art. 5º que, al terminar cada uno de los cuatro períodos del año escolar, los padres o acudientes deben recibir un informe escrito que detalle las fortalezas y dificultades del estudiante, junto con las recomendaciones y estrategias para mejorar. Además que, al término del año escolar, se entregará un informe final que incluirá UNA EVALUACIÓN INTEGRAL del rendimiento del educando, desde el cumplimiento de los compromisos adquiridos en los períodos anteriores. El art. 8º, sobre las comisiones de evaluación y promoción, determina que… “El Consejo Académico conformará para cada grado una comisión… integrada por un número de HASTA tres (3) docentes, un representante de los Padres de Familia… y el Rector o su Delegado, quien la convocará y la presidirá…”; expresa que tendrán reunión al finalizar cada período escolar y analizarán los casos de I y D, haciendo recomendaciones a profesores y estudiantes en términos de actividades de refuerzo y superación. Además señala, que analizadas las condiciones de los educandos, se convocará a padres de familia o acudientes, al educando y al educador respectivo con el fin de presentarles un informe junto con el “plan de refuerzo” y acordar compromisos con los involucrados. Deben quedar actas respectivas para la posterior toma de decisiones de la comisión.

Es así que las finalidades que conforman el espíritu del Decreto son:

  1. El respeto a la autonomía de las instituciones educativas.

  2. La mayor participación de la comunidad educativa en las decisiones que afectan a los educandos.

  3. El llamado a construir un currículo con los saberes básicos y universales sin detrimento de los propios del contexto.

  4. La necesidad de una evaluación permanente de la calidad; su mejoramiento es objeto del sistema de inspección y vigilancia.

  5. La urgencia de criterios y parámetros unificados sobre la evaluación.

  6. La reprobación y la repitencia deben ser la excepción y no la regla.

  7. La recuperación de la institución educativa flexible, pertinente, atractiva y formadora.

  8. La evaluación es un proceso para mejorar el servicio educativo, que compromete a las instituciones y no sólo a los educandos.

¿Cuál es el origen del problema frente al decreto? El último inciso y el parágrafo del art.9, modificado por el Decreto 3055/02, expresa que las comisiones de evaluación y promoción, en ningún caso, pueden exceder del 5% de estudiantes no promovidos. Obviamente, si la comisión trabajó observando el debido proceso planteado en el decreto, y el quehacer educativo fue el adecuado, se puede aplicar el porcentaje del 5% sin temor a “regalar el año”. Si no lo aplicó, se va a presentar, seguramente, al final del año escolar, el grave problema de tener que promover estudiantes que han reprobado tres (3) o más áreas.

De toda la reflexión se deducen unas exigencias para que las instituciones apliquen el espíritu de la norma y no se limiten a cumplir un artículo:

  • La evaluación es un proceso continuo e integral; por eso, la comisión de evaluación y promoción debe realizar una labor continua e integral.

  • La comisión debe analizar los casos de I y D, desde el primer período académico.

  • La comisión tiene la potestad de hacer recomendaciones a profesores o a otras instancias del establecimiento educativo

  • La comisión tiene la facultad de convocar a padres de familia o acudientes, al educando y al educador respectivo con el objeto de dar a conocer el plan de refuerzo.

  • La labor de las comisiones está encaminada a la superación de las deficiencias e insuficiencias.

  • El trabajo de las comisiones debe tener un espacio propio y definido en el horario, para garantizar la permanencia, continuidad y regularidad de su labor durante el año lectivo.

  • Las comisiones, con el aval del consejo académico, deben publicar directrices en circulares claras, orientando adecuadamente sobre la política institucional evaluativa.

En síntesis, se trata de replantear la función de la evaluación educativa de tal modo que su foco de atención y uso no sea sólo la certificación y la promoción, sino más bien en valorar el nivel de aprendizaje de los estudiantes, y así determinar la efectividad de los métodos de enseñanza, lo conveniente de los materiales utilizados y la eficacia de la institución escolar, con un dispositivo de retroalimentación que introduzca mejoras cuando se necesiten.


Preguntas para la reflexión en el Foro Distrital.

1. ¿Consideran que hace falta algún aporte referente a la incidencia del Decreto 230/02 en la construcción de una cultura de la calidad y la evaluación?

2. ¿Piensan que hay suficiente ilustración sobre los beneficios u obstáculos que la implementación de la educación por ciclos traería a la permanencia y promoción de los estudiantes?

3. ¿Se podrían añadir otras consecuencias positivas o negativas que traería la eliminación del porcentaje mínimo de promoción?

4. ¿Qué más se puede decir sobre la conveniencia o no de las actividades de recuperación y/o refuerzo propuestas a los estudiantes que obtienen I o D?

5. ¿Qué otros factores, diferentes de la actual aplicación del Decreto 230/02, inciden en el deterioro de la calidad de la educación y en los problemas que plantea la evaluación y promoción de los estudiantes?

1 Documento elaborado para el Foro Distrital por Carlos G. Juliao Vargas, a partir de los insumos de los foros institucionales y locales, recogidos y sistematizados por UNIMINUTO. El ordenamiento y el análisis realizado se hace desde una lectura dialogante de dichos insumos, es decir, una lectura que departe con los contenidos, las respuestas directas y las intencionalidades expresadas por los diversos actores; las asociaciones se realizan desde sus propias voces y propuestas y, en algunos casos, se documentan con citas textuales. Se trata entonces, de un texto que recoge y expresa las miradas críticas y las propuestas de los actores, si bien las organiza y las interpreta desde las preguntas que originaron el debate. Septiembre 22 de 2008.

2 Fracaso escolar es un concepto genérico que se usa para significar no sólo los problemas escolares de los estudiantes (no acceso, deserción, repitencia, bajo rendimiento académico), sino también los modos como esta sintomatología expresa la incapacidad de la escuela para responder a sus responsabilidades sociales:

  • Eficacia interna: garantizar el acceso y permanencia.

  • Calidad y pertinencia de las estrategias de enseñanza y de los aprendizajes escolares.

  • Equidad: distribución de las oportunidades de aprendizaje de acuerdo a las necesidades de los diferentes sectores sociales.



 

 

Última actualización el Viernes, 08 de Octubre de 2010 22:06